Con el objetivo de establecer el agroecosistemas con mayor biodiversidad mediante la incorporación de árboles nativos, principalmente, o exóticos en los yerbales, se realizó una jornada en la chacra del productor Arlindo Rodríguez, con productores de yerba mate de la Picada Mojón Grande, en el municipio de San Vicente.

Durante la jornada se recorrieron las parcelas de yerba mate con el objetivo de realizar un diagnóstico rápido participativo, buscando relacionar el daño observado en la estructura de las plantas (troncos, ramas cargadoras, brotes nuevos) con sus factores causales. Se intercambiaron opiniones, y se estableció que la insolación directa, las heladas y el granizo, en ese orden de incidencia, provocarían los daños observados.

Así también, se debatió sobre cómo restaurar la capacidad productiva de las plantas dañadas, coincidiendo en que debe realizarse una poda de rebaje. A partir de esa conclusión, se compararon luego esos sistemas a cielo abierto con otras parcelas presentes en la chacra donde la yerba mate estaba bajo araucaria o pino Paraná y kiri.

Con una aplicación de teléfono celular, se determinó intensidad de luz en los sistemas con sombra y a cielo abierto, se recomendó un rango de luminosidad para mantener productividad con protección de plantas a insolación y granizo

En la ocasión, se expuso sobre los múltiples beneficios que los árboles brindan a los cultivos de yerba mate cuando los integramos, poniendo énfasis en la situación actual, de escasez de agua, donde el sombreado del sistema (menor temperatura), la cobertura del suelo (menor evaporación) y la conservación de la humedad (baja incidencia de los vientos), evitan situaciones de estrés en las plantas, lográndose una mayor resiliencia del agroecosistema.

El Ingeniero Agrónomo Guillermo Reutemann, presidente del Instituto Misionero del Suelo, quien estuvo a cargo de la capacitación expresó que “desde nuestra propuesta institucional, planteamos sistemas productivos con yerba mate que incorporan árboles para generar un ambiente con capacidad de mitigar los efectos de las inclemencias climáticas como la que estamos atravesando, de intensa sequía, calores extremos y alta insolación, buscando un sistema productivo, un agroecosistema, con una estructura, una dinámica y funciones similares a las que tiene el bosque nativo, manteniendo la producción de hoja verde, y conservando la vitalidad del cultivo”.

La misma fue organizada por la Subsecretaria de Desarrollo y Producción Vegetal del Ministerio del Agro y la Producción, el Instituto Misionero del Suelo y el Instituto Nacional de la Yerba Mate.

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