La empresa misionera FanIOT es la primera fábrica argentina de Nanosensores orientada a transformar los procesos educativos, económicos y sociales mediante tecnologías IOT, integrando metodologías innovadoras y disruptivas. 

Con la creación de la primera fábrica de Nanosensores IOT (FanIOT) hacia fines de 2019 Argentina se posicionó a la vanguardia de procesos en educación disruptiva  con el fin de facilitar y mejorar las competencias de los docentes y estudiantes mediante innovaciones tecnológicas y nuevas metodologías de aprendizaje. La empresa fomenta el desarrollo de capacidades locales que lideren líneas de investigación aplicada para desarrollar soluciones tecnológicas en robótica educativa y ciudades inteligentes mediante un concepto colaborativo y versátil.

FANIOT es una alianza que integra las capacidades de producción local del Polo TIC de Misiones, la infraestructura y el personal capacitado de Marandú Comunicaciones S.E, junto con el hardware, la experiencia y licencias de SmartCultiva para desarrollar soluciones ante las necesidades en las áreas de educación e innovación.

Las placas educativas introducen al estudiante en los trabajos futuros vinculados a la robótica y la programación. Se tratan de módulos encastrables que les permite a los alumnos interactuar con los sensores y las diferentes tecnologías. Existen tres tipos de placas: las que tienen un conjunto de alimentación con ION-litio que permite mayor duración y permite independizar el proyecto de la red eléctrica; la base, que se trata de una computadora que envía comandos, controles y recibe datos del exterior de otros sensores; y las de interacción, que poseen sensores para la versatilidad de los proyectos tecnológicos. Cada una fue testeada por estudiantes para garantizar mejores resultados en los proyectos que permiten aumentar la inmersión en el conocimiento y facilitan el aprendizaje.

Además de las placas, en FANIOT desarrollaron una APP que  acompaña a las Placas Educativas FANIOT. Esta  permite aprender programación, control de movimientos mecánicos, Internet de las Cosas (IOT) y mucho más. Es una aplicación intuitiva para el aprendizaje conceptual de la programación.

“Trabajamos teniendo en cuenta lo que docentes y estudiantes experimentan sobre kits educativos de otras empresas. Diseñamos placas tecnológicas acorde para generar proyectos versátiles que se adapten a las necesidades de los alumnos y alumnas”, afirma Castillo.

Mientras tanto, el FanBORG es un robot educativo que introduce al estudiante en la movilidad robótica en pequeña escala. Su diseño viene para armar y permite tomar imágenes, geoposicionar datos y enviar información vía Wifi a partir de un giroscopio. Una de las novedades de este robot es la seguridad que posee , ya que se eliminaron cables a la vista y los insumos son de fácil acceso ante la necesidad de cambiarlos.

La irrupción de una educación disruptiva a partir de herramientas que faciliten procesos de aprendizaje no es solamente la utilización del hardware sino de diferentes metodologías, ya que los chicos y chicas incorporan conceptos de cara a una próxima  vida laboral. Quienes tienen la posibilidad de utilizar estas tecnologías, obtienen una ventaja significativa al momento de ser contratados por ser ágiles ante la toma de decisiones. “Existe un mejor desempeño en los tiempos operativos y los resultados económicos para las empresas”, asegura la Líder de Operaciones, Constanza Castillo. 

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